Archive for the ‘ Cine y teatro ’ Category

El Rey León

Cuando un amigo ha ido a Rio de Janeiro siempre le he hecho la misma recomendación: No subas al Corcovado antes de subir al Pan de Azúcar. La razón para ello es muy simple: El paisaje de la bahía de Rio desde el Pan de Azúcar es espectacular pero, más tarde, se queda pequeño cuando se ve desde el Corcovado. Si se sube directamente al Corcovado, puede no merecer la pena ya ir al Pan de Azúcar. ¿Por qué no disfrutar de dos maravillas en su graduación correcta en lugar de quedarse con una?

Algo parecido nos ocurre con El Rey León: A quien no la haya visto fuera, especialmente si va con niños que es lo más habitual, un consejo sencillo: No perdérsela. Quien haya visto la función en Estados Unidos, tanto la completa que tienen en Las Vegas, Broadway y algún sitio más como la reducida de Disneyworld, puede encontrar que la versión española se le queda algo pequeña.

No sé si se podría haber encontrado un recinto más grande pero, desde luego, la obra lo habría agradecido. Tanto el tamaño como la distribución del teatro en Madrid hacen prácticamente imposible que los actores se muevan con libertad por los pasillos y, salvo una fugaz aparición, todo ocurre en el escenario al contrario de lo que ocurre fuera.

Las voces son más que notables y el recinto, tanto en tamaño como en sonoridad, pueden desmerecerlas un poco. Las notas de color local son proporcionadas por los personajes de Zazú y, especialmente, Timón. El primero, en la escena en que está encerrado con Scar como rey, se permite cantar un fragmento de una canción de Antonio Molina y otro de Georgie Dann mientras que al segundo, con un fuerte acento andaluz, aparece disfrazado de sevillana en la escena de distracción de las hienas e incluso se permite imitar el acento “guiri” del personaje de Rafiki.

Al principio es muy aplaudido el gran elefante que necesita de cuatro actores y se oye algún murmullo mientras Mufhasa le explica a Simba que ser rey es algo más que hacer lo que le venga en gana…la actualidad también se hace presente en el teatro :-)

Al final, es Timón quien parece despertar más simpatías del público. En el terreno negativo, aparte del tamaño del recinto ya comentado, los fuertes acentos extranjeros de dos de las figuras principales que podrían haber aconsejado su sustitución por otras voces con el español como idioma nativo.

En cualquier caso, la conclusión es clara: Si no se ha visto, hay que verla.

Uno de los nuestros

Una de las mejores películas de mafiosos que pueden encontrarse. El personaje que interpreta Joe Pesci es un matón de gatillo fácil que comete un error: Responde a la provocación de un mafioso que había conocido mejores tiempos en su forma habitual, es decir, matándolo.
Unos cuantos años después, los dirigentes de la mafia se enteran de quién asesinó a su compañero y, aunque estaba casi retirado y podía ser más un estorbo que otra cosa…seguía siendo su compañero y había que vengarse de su asesino porque se trataba de “uno de los nuestros”.
La defensa numantina que algunos han realizado de un juez que se ha pasado la ley por donde le ha parecido conveniente y hasta se ha permitido pedirle una suma importante de dinero a un justiciable actuando de una forma que podría calificarse de extorsión y librándose de la condena por prescripción del delito (anota, Iñaki, aunque seguro que ya lo has hecho) recuerda mucho a esta película.
No importa lo que haga. Cualquier cosa debe ser disculpada porque es “uno de los nuestros”.

“Un método peligroso”: Algunas indicaciones para el espectador

Ayer tuve ocasión de ver la película y, a la salida, encontramos que había discrepancia total de opiniones. La razón es bastante sencilla: No es una película que pueda entender alguien totalmente ajeno al desarrollo del psicoanálisis, sus tendencias y su evolución y hay partes de la película que, sin esa información, simplemente no se entienden.

Los personajes principales del psicoanálisis tratados en la película son Freud y Jung, acompañados de dos secundarios -no en la película sino en el desarrollo del movimiento psicoanalítico- y hay muchas situaciones que provocan perplejidad en el neófito. Entre éstas, seguramente no se le escapará a nadie lo inusual de que alguien pueda entrar en un hospital psiquiátrico por la puerta de ingresos y salir de ese mismo hospital por la de personal facultativo como psicoanalista.

Empecemos por una aproximación bibliográfica. Quizás lo más interesante sobre psicoanálisis escritos por no-psicoanalistas viene de Karl Popper y de Peter Drucker:

Karl Popper, al establecer el criterio de falsación, puso al psicoanálisis como ejemplo de algo que no cumplía tal criterio. El criterio de falsación consiste, muy en síntesis, en algo tan sencillo como que no tenemos que buscar motivos que apoyen nuestra hipótesis sino situaciones que demuestren que no puede ser falsa, es decir,jugar experimentalmente a hacer de abogado del diablo para una hipótesis en lugar de ejercer de defensor. En la película pueden verse una serie de situaciones donde no hay ningún tipo de contraste con la realidad sino que cada uno juega a ser más listo, ingenioso o culto que el otro para sacar conclusiones que tienen mucho de bizantinismo puro. Si el espectador se queda pegado a una discusión totalmente abstrusa en lugar de ver ese trasfondo criticado por Popper y cómo en las discusiones se están reflejando las relaciones entre ellos, sin duda se aburrirá.

El psicoanálisis no cumplía el criterio de falsación hasta el punto de que en un experimento pretendieron comprobar una hipótesis y salió lo contrario de lo que esperaban. En lugar de rechazar la hipótesis, fue aceptada añadiéndole el concepto de “formación reactiva” para justificar los resultados adversos.

Peter Drucker, en su autobiografía “Mi vida y mi tiempo”, contaba cómo su familia conoció en Viena a la familia de Freud y dedica un capítulo al personaje. Es excepcional y quizás lo más llamativo es su comentario y explicación acerca de que Freud no fue ignorado sino rechazado por los propios judíos a los que él buscaba asimilarse. No se trataba de disputas científicas sino de un concepto llamado “ética del curador” que aplicaba a todos los médicos y que Freud rompió con su insistencia en el cobro de toda actividad. Hay una escena en la película en que, tras herir a Jung, su paciente devenida psicoanalista le deja el dinero encima de la mesa y hace referencia a esa importancia del dinero en el ámbito psicoanalítico.

Drucker destroza, con datos, la idea que siempre lanzó Freud sobre sus problemas financieros y, como puede apreciarse en varias secuencias de la película, éste fue otro de los motivos de fricción con Jung, casado con una multimillonaria y con acceso a un nivel de vida envidiado por Freud.

En cuanto a las diferencias entre Freud y Jung, son tratadas a retazos pero hay grandes diferencias tanto en personalidad como doctrinarias: Tras una discusión entre ambos, Freud sufre un desmayo, cosa que según diversas fuentes era habitual si alguien osaba llevarle la contraria y esto fue lo que Jung no aceptó: Que Freud se colocase en una posición en una especie de podium para mirar a los demás de arriba abajo; hay también una escena de interpretación de sueños donde Freud se niega a revelar los suyos precisamente para mantener esa situación especial y, como más adelante se dice en otra escena, Jung no lo aceptó y ahí comenzaría la división. Los episodios de interpretación de sueños son frecuentes y, lo mismo que los análisis, pueden resultar aburridos si no sirven como ilustración de la relación enfermiza que se daba entre los protagonistas.

La discusión sobre Akenathon puede resultarle de interés a cualquiera que haya leído “Sinuhé el egipcio” de Waltari que, por cierto, tiene muchos puntos de contacto con una de las obras más conocidas de Freud, “Moisés”, que era sobre la que versaba la discusión aunque nunca llegó a nombrarse en ella.

La diferencia fundamental, sin embargo, viene en el énfasis en la sexualidad. Para Freud, la sexualidad era el motor que movía el mundo mientras que Jung empezó a moverse por otros terrenos que acabarían entrando en contacto con la filosofía oriental. Su idea, repetida varias veces de que “no creía en la casualidad” no dice nada a quien no conozca ese contexto donde Jung estaba apuntando a nociones como la sincronicidad derivada del inconsciente colectivo.  Ése fue el motivo doctrinario de la ruptura final y no queda bien reflejado.

Espero que estos breves apuntes puedan servir para que los menos familiarizados con este entorno disfruten una película en la que, por cierto, la actuación de los cuatro principales personajes es magnífica.

Monty Python: Mis secuencias favoritas

Traed vuestros muertos

El caballero negro

Las tres preguntas

Brian y sus seguidores

No es el Mesías

¿Qué han hecho los romanos por nosotros?

La lección de latín

Cruz por persona

Escuadrón de suicidio

Crimson Permanent Assurance-parte 1 y Parte 2

Every Sperm is Sacred

El discurso del rey

Coincido: http://www.notasdecine.es/40876/criticas/critica-el-discurso-del-rey/

El trabajo de los dos principales actores, Colin Firth y Geoffrey Rush, es impresionante y no perdamos de vista el papel secundario de Helena Bonham-Carter. Colin Firth puede ser más conocido para muchos por “El diario de Bridget Jones” donde tenía un papel empequeñecido a mayor gloria de Hugh Grant y otros papeles menores con la excepción de “Un hombre soltero”. Geoffrey Rush, por su parte, puede ser más conocido por su intervención en “Piratas del Caribe” y coindiciría con Firth en “Shakespeare enamorado”.

Tom Hooper, el director, no se encuentra entre los “grandes reconocidos” del cine, tal vez porque se ha dedicado sobre todo a series televisivas pero, probablemente, es el artífice auténtico de la película. Alguien que es capaz de montar una película así con actores que no son de los que garantizan el lleno -aunque Firth ya fue candidato a un Óscar- y obtiene este resultado aún tiene mucho que decir en el cine, máxime si consideramos que ni siquiera ha llegado a los 40. ..y nosotros que lo veamos y lo disfrutemos.

Freakonomics o cómo hacer una película horrible de un buen libro

Freakonomics es un libro que me gustó mucho tanto por los principios que ilustra como por los ejemplos que utiliza y las conclusiones que permite sacar a cualquier interesado en el comportamiento humano. Hace unos días, encontré que los autores habían hecho también una película y, animado por el libro, se me ocurrió verla aunque tengo que matizar que a mitad de la película estaba dando cabezadas porque resultó ser el perfecto somnífero.

Utiliza algunos de los ejemplos mucho mejor ilustrados en el libro con el recurso de algunas secuencias de dibujos animados sin demasiada gracia y los autores apareciendo con bastante frecuencia y comentando de palabra -por cierto, no muy fáciles de entender ni por velocidad ni por dicción- lo mismo que habían escrito en el libro.

Por añadidura, lo único que aportaron original sobre el libro ocupa aproximadamente el tercio final de la película y es un experimento mal hecho. Ponían a prueba cuál era el efecto sobre estudiantes de secundaria de utilizar premios condicionados al rendimiento académico y extraían sus conclusiones. Freakonomics es un buen libro que utiliza conceptos económicos que serían muy interesantes de leer para muchos psicólogos y, en general, para todo aquél a quien le interese el comportamiento humano pero, a pesar de que los autores hayan aportado puntos originales, su formación no es de psicólogos y, en consecuencia, se les han escapado puntos que cualquier estudiante de primer año de Psicología conoce: Los experimentos de Elton Mayo en Hawthorne.

Elton Mayo quiso mostrar el efecto de la iluminación sobre el rendimiento y el diseño de su experimento introdujo una variable extraña que resultó ser crucial y explicar unos resultados enloquecedores: El efecto que tenía la relación con el sujeto del experimento. En el experimento de la película caen en lo mismo: Los sujetos del experimento disfrutan de un grado de atención que probablemente está muy por encima del accesible a otros estudiantes de su mismo nivel, y algunas secuencias de la película así lo muestran, por lo que es bastante difícil saber qué es lo que está produciendo los resultados, si la expectativa de refuerzo o la atención prestada durante el proceso.

En suma, película decepcionante donde las haya. No recordaba haber visto una adaptación peor de un libro a una película desde El resplandor, película de terror con versión española doblada nada menos que por Verónica Forqué…y eso porque Gracita Morales ya no estaba en este mundo.

Piaf: Una buena voz malgastada en una caricatura

Piaf, el musical, puede ser interesante para los incondicionales absolutos de Edit Piaf y para los que no hayan visto La vie en rose. Los demás harán bien en pensárselo.

La protagonista, Elena Roger, tiene una voz que es buena sin llegar a estar entre las grandes voces pero, puesto que tampoco la voz de la propia Piaf podía catalogarse de grande, podía haber tenido un papel verdaderamente lucido. Ni a su voz ni a su capacidad interpretativa les faltan cualidades para ello pero la obra no aprovecha una ni otra. Alguien, no sé si la misma Elena Roger, ha estudiado la voz de Edit Piaf y ha encontrado unas cuantas características que son las que mejor la identifican como esas terminaciones de estrofa en falsete y los cambios bruscos de volumen en mitad de la canción. Para hacer más reconocible su voz como la de Edit Piaf, Elena Roger exagera esas características hasta caer en una caricatura innecesaria.

Elena Roger, tal vez por haber caricaturizado una voz en lugar de emplear sus propias posibilidades que son bastantes, carece del “pellizco” o resonancia emocional que que no todo el mundo, incluidos auténticos genios, tiene. Puede reconocerse en Edit Piaf pero no en su imitadora con una voz mejor dotada, Mireille Mathieu; se puede encontrar en Beethoven pero no en Mozart o se puede encontrar en un Giuseppe di Stefano o una Maria Callas pero no en un Plácido Domingo, una Montserrat Caballé y ni siquiera en el gran Alfredo Kraus. No tenía fácil imitar esa característica inimitable de la Piaf pero las pocas posibilidades que habría tenido quedaron anuladas por la sobreactuación.

La obra, por otra parte, se recrea en lo más sórdido de la vida de Edit Piaf que queda casi reducida a sexo, drogas y oportunismo explícitos a su alrededor sin que, a diferencia de la película, tenga ningún contrapunto de grandeza del personaje. No se aprecia ningún guión sino, simplemente, escenas yuxtapuestas de sexo, drogas, personajes que van apareciendo y, de vez en cuando, alguna canción que, salvo La vie en rose, Hymne a l’amour y Je ne regrette rien tampoco están entre las más conocidas y apreciadas por los incondicionales de Piaf.

Por último, un fallo absurdo: En España tenemos la suerte de que nos visiten o residan magnificos actores o asimilados argentinos, desde Les Luthiers hasta Ricardo Darín y otros. Todos ellos son conscientes de que en un escenario español no pueden utilizar el lenguaje que utilizarían en un tugurio porteño, simplemente porque el público apenas entiende lo que dicen, máxime si a ello ayuda un sonido que no es de los mejores que pueden encontrarse. Incluso para alguien muy familiarizado con el acento y con las palabras utilizadas en Argentina, como es mi caso, había ocasiones en que no entendía qué habían dicho y otras en que, habiéndolo entendido, podía asegurar que el 80% del público no lo había hecho. ¿Realmente creen, por ejemplo, que es tan generalizado en España el conocimiento del significado del verbo coger en Argentina para utilizarlo de la forma que lo hacen?

Lo mejor, sin duda, la figura principal. Lamentablemente ni su voz ni sus cualidades de interpretación quedan bien aprovechadas en un espectáculo mejorable desde todos los puntos de vista.

Up-in-the-air

Difícilmente creíble. El personaje interpretado por George Clooney no responde a lo que se conoce como outplacement, ámbito en el que sus especialistas cabe suponer que no hayan quedado especialmente contentos con la película.

Al menos en España, el “especialista en despidos” tal como se presenta en la película es simplemente un invento del guionista. Sí existen lo que se conoce popularmente como “carniceros”, es decir, personajes especializados en recortar la plantilla hasta el hueso y que, con cierta frecuencia, apoyan su actividad en técnicas de mobbing.

El consultor de outplacement es otra cosa: Recibe a la persona que ha sido despedida -no por él- y trata de apoyarle en el camino de conseguir un trabajo nuevo. En algunos casos, asesora a la persona que va a realizar el despido -habitualmente, el jefe directo- para que el asunto resulte lo menos dañino posible para la persona despedida y poder empezar a trabajar con ella en lugar de tener que “reconstruirla”.

Con estas dos figuras, el “carnicero” y el especialista de outplacement, el guionista ha hecho un popurrí dando como resultado el personaje interpretado por George Clooney al que acompañaban el jefe sin escrúpulos, la joven ambiciosa y la amante ocasional.

Los personajes están bien dibujados en lo que se refiere a su vaciedad, oportunismo y ambición y cualquiera que se mueva en el entorno de la consultoría podría ponerles unos cuantos nombres reales.

En suma, entretenida pero mejorable.

“Invictus”

Peliculón. Basada en el libro “El factor humano” de John Carlin, no decepciona. No puede decirse que siga punto por punto al libro sino que hace un extracto y se centra en el valor que tuvo el rugby como elemento de unión en Sudáfrica; el libro empieza antes, termina después y, además, cuenta más cosas. Sin embargo, esto, más que ser un demérito de la película es una invitación a ver la película y leer el libro. Ninguno de los dos decepciona.

La interpretación de Morgan Freeman es magnífica, máxime cuando interpretar a un personaje como Mandela puede llevar fácilmente a la sobreactuación. No es la primera vez que Clint Eastwood saca lo mejor que puede conseguirse de Morgan Freeman -basta con recordar “Million dollar baby”- a pesar de ser un actor bastante encasillado en el género de la comedieta de poco fuste. Se habla ya de Freeman como posible Óscar y, a juzgar por lo visto en esta película, es una candidatura muy seria.

La interpretación de Matt Damon va en su línea habitual de hombre gris. A veces no se sabe si actúa o simplemente es así; sea como fuere, hay películas como “El buen pastor” donde ese punto gris encaja plenamente con la película y en otras no. Ésta quedaría a caballo; la justificación de ese carácter gris podría estar en la situación de confusión en que se encuentra el personaje tanto sobre lo que está pasando en el país como por el hecho de que el rugby, de repente, tenga más importancia que un mero deporte. No obstante, es posible que hubiera habido mejores opciones para el personaje de Pienaar, incluso por el hecho de que Damon no tiene la apariencia de un jugador de rugby. Por cierto, la actriz que hace el papel de novia de Damon, con un papel bastante menor,  es del tipo “belleza escondida”, es decir, el tipo de belleza que no salta inmediatamente a la vista sino después de fijarse. No me resultaba conocida aunque no sería extraño que, a partir de esta película, ocurra con ella algo parecido a lo que pasó con Charlize Theron.

En suma, muy recomendable. Acompaña el guión, acompañan los actores y de Clint Eastwood en su faceta de director poco puede decirse ya: A sus casi 80 años sigue resultando un descubrimiento.

“El aprendiz” en la Sexta

No es propiamente cine ni teatro sino un programa de televisión que se emite en la Sexta los domingos por la noche. La primera vez lo vi por accidente pero he encontrado que puede ser valioso para cualquiera que esté involucrado, como profesor o alumno, en escuelas de negocios.

El programa no es original. De hecho, es una copia de un programa realizado en Estados Unidos donde el papel del empresario que busca aprendiz le correspondió a un Donald Trump en horas bajas y, dentro de un concepto que en general parece muy bien pensado, ahí puede estar el principal problema del programa. ¿Quién es el “Donald Trump” español que pueda ejercer ese papel de empresario en busca de un aprendiz?

La figura de Bassat, la opción por la que se han decidido en la edición española, es difícilmente creíble. Demasiados gags de head-hunter y, si se me apura, de vendedor de humo, valga la redundancia. Detalles de exaltación de la propia imagen como hacer siempre su entrada triunfal por una puerta de doble hoja abriendo las dos hojas -detalle que cualquier observador habrá visto que, como señalaba, es compartido con multitud de head-hunters- o hacer esperar siempre a las personas a las que un momento antes les han dicho que pueden pasar, lo que de nuevo es otro hábito frecuente en esa misma ganadería y así se podría seguir.

Sin duda, Bassat está bien asesorado y en la emisión aparece haciendo las preguntas clave pero, para darse cuenta de que carece de autenticidad, basta con contrastar su comportamiento en anteriores programas con el manifestado ayer mismo en que les había pedido a los dos grupos que compiten que preparasen un spot publicitario. Naturalmente, ahí Bassat sí pisaba fuerte y su intervención se veía más auténtica que cuando aparece como el producto de un guionista con apuntador.

No es fácil. Es fácil darse cuenta de que Bassat puede no ser el personaje más adecuado para este tipo de programa pero no lo es buscar un recambio más creíble. ¿Se prestarían al papel personajes como un Emilio Botín, un Amancio Ortega, un Francisco González, un Manuel Pizarro u otros que, aunque de nivel más bajo, pudieran tener algo que decir en el ámbito empresarial como un Martin Varsavsky, un Fernández Pujals, un Adolfo Domínguez o equiparables? Dejando aparte elementos de telegenia, es muy posible que no y, por el contrario, un publicitario puede ver el programa como una ocasión para hacer marketing personal y de su agencia y estar, por ello, disponible.

En cuanto al guión, han de tener cuidado de que el programa no se les granhermanice porque tiene algunos elementos que podrían apuntar en esa dirección. Empezando por el más obvio de la convivencia en la casa del aprendiz y siguiendo por los apartes captados por la cámara en que, de forma sistemática, los participantes cuentan todos los fallos del líder mientras que éste está convencido de que su ejercicio como tal líder es simplemente fantástico.

Bien gestionada la continuidad entre programas donde puede apreciarse fácilmente que la selección de los equipos y de los líderes ha tenido bastante que ver con lo ocurrido la semana anterior. Sin embargo, este funcionamiento deja “daños colaterales” que son, ni más ni menos, los relativos a la imagen profesional de los concursantes. No resulta extraño que hace dos semanas hubiera un concursante, tal vez con un exceso de agresividad pero con argumentos más que fundados, decidiera abandonar el programa por el impacto que éste podía tener sobre su imagen profesional. El programa es un escaparate y no parece orientado a mostrar todas las excelencias del producto -el concursante- sino más bien lo contrario.

Las decisiones de despido al final del programa parecen también bien fundadas y, de nuevo, se ve ahí la mano de una asesoría bastante competente aunque, como nota de precaución a este respecto, hay que recordar que el espectador ve la decisión de despido como resultante de las secuencias que le han mostrado, de las cuales poco sabe sobre sus criterios de selección. Por poner un ejemplo de la semana pasada, la decisión de despido recayó sobre una persona especialmente inactiva y que casi pedía perdón por existir. A muchos nos pudo quedar la duda sobre por qué no habían despedido a un líder que había manifestado una incompetencia llevada al extremo y, por otro lado, había otra persona que parecía mucho más agresiva y emitía fuertes críticas hacia el líder.

Como resultante de ese escenario, la persona más crítica fue nombrada líder de un grupo para la semana siguiente y en ese grupo estaba como uno de sus miembros el líder de la semana anterior. Con carácter, al parecer excepcional, ayer fueron despedidos los dos. La nueva líder no mostró más competencia aunque sí mas soberbia que su antecesor y el viejo líder no hizo nada porque, según manifestó, se encontraba cansado por la presión sufrida la semana anterior (a algunos, el argumento nos recordó a un importante político español). De esta forma, se cerraba el circulo.

En suma, un programa interesante aunque tiene flecos. El tiempo nos dirá si se deciden a mejorar los puntos débiles y el programa se convierte en una referencia en el ámbito de la formación empresarial o van a la caza de la audiencia fácil y lo granhermanizan.

Por cierto, y para concluir, puesto que a estas alturas son muchos los alumnos que he tenido y es un número que sigue en crecimiento, una recomendación no solicitada: Si tenéis ocasión de presentaros a este programa,  http://www.youtube.com/watch?v=5CCZLhzIb5Y&feature=player_embedded no lo hagáis. El espectáculo y la imagen profesional encajan mal y, hasta el momento, no he visto una sola persona entre los concursantes cuya imagen haya salido favorecida.

ACTUALIZACIÓN AL DÍA 9 DE NOVIEMBRE

Dos elementos añadidos: Parece que el programa no está funcionando muy bien porque cada vez empieza más tarde y comenzar un programa de televisión a las doce de la noche de un domingo es casi una garantía de que nadie va a verlo.

Me había quedado con la idea de que nos muestran unas secuencias muy determinadas pero ayer pareció verse especialmente claro. Nunca antes se había visto desde el primer minuto del programa a quién iban a despedir. Ayer sí. Comenzaron el programa con una secuencia de uno de los participantes enloquecido y, al parecer, despertando a todos los demás participantes. A partir de ahí, el programa continuó sacando todas las salidas de tono del mismo participante haciendo que la conclusión fuera esperable.

No está tan claro pero parece que, ante el número creciente de bajas, se están decantando por dos participantes: A uno de ellos le sacan en una secuencia criticando una acción de su equipo en unos términos casi idénticos a los que luego utilizará Bassat para hacer idéntica crítica. Éste es el candidato racional, duro, inteligente y al que incluso presentan en una secuencia luciendo “tableta de chocolate” para que la imagen sea completa.

Naturalmente, para que la cosa tenga interés le tienen que poner a un contrincante opuesto y éste responde al tipo “Kung-Fu Panda”, es decir, un contrincante gordito, simpático, aparentemente sin las aristas duras del primero e incluso que no le importa hacer cierto grado de ridículo poniéndose, por ejemplo, un delantal que imita un traje de faralaes o intentando hablar algo remotamente parecido al francés.

Hasta ahora, habían sido menos visibles los apaños pero ahora parecen verse mejor. ¿Será por eso la bajada de audiencia o, por el contrario, les ha entrado la prisa por ese motivo y quieren ir liquidando? ¿Se volverán a producir despidos múltiples en una sola semana para justificar una terminación temprana? Veremos.

ACTUALIZACIÓN AL 30 DE NOVIEMBRE

En este momento quedan cinco candidatos “vivos”, de los cuales es absolutamente claro que hay dos que no tienen posibilidad alguna y están siendo utilizados como relleno. Sin embargo, al margen de las incidencias del programa, hay que reconocerles a sus responsables una notable capacidad de reacción:

Por una parte, han empezado a ser más visibles a lo largo del programa los asesores de Bassat que, al principio, salían solamente en las reuniones y es una aportación interesante. Además de esto, el papel del propio Bassat se ha visto fortalecido al utilizar ya sistemáticamente tipos de prueba que corresponden a su experiencia real y en los que, por tanto, no habla de oídas.

Es una pena que el tema del programa no lo haga popular y lo hayan ido desplazando cada vez más a unas horas nefastas. Lo que sí sigue permaneciendo como fallo, incluso tal vez aumentado, es la previsibilidad de las decisiones. Es difícil mantener un equilibrio entre el oscurantismo de la novela de misterio en la que, cuando por fin nos revelan quien es el asesino, al mismo tiempo nos están dando un conjunto de claves que no habían aparecido antes y la previsibilidad que implican un conjunto de comentarios e imágenes. El espectador, con todas las claves que le han dado, no tiene más remedio que estar de acuerdo con la decisión de despido del final del programa pero dos dudas permanecen:

  1. ¿Qué cosas no han mostrado que podrían haber sido relevantes y apuntar en una dirección distinta?
  2. ¿Se han planteado el efecto de “daño colateral” que provocan en la imagen profesional de los concursantes?

ACTUALIZACIÓN AL 9-12

Siempre con la reserva nada desdeñable de no saber cuál es el criterio de selección de imágenes y cuáles están editadas para dar una determinada impresión, parecería que, salvo que busquen un efecto sorpresa, el final quedó visto para sentencia: El programa está funcionando mal en el famoso share y la prueba evidente es que cada vez empieza más tarde y que lo emiten tras algunos programas de los que lo más suave que podría decirse es que incitan al vómito.

En el final del último programa, se intentó amagar -aunque era muy evidente que no lo iban a hacer así como era evidente quién iba a ser el despedido, previsibilidad que no favorece el interés aunque difícil de evitar si se quiere mostrar cierta coherencia- con despedir a dos en lugar de uno de los concursantes y, aunque no lo hicieron, dejaron un camino abierto que tal vez tengan intención de utilizar como forma de acortar una semana el programa.

Cuando a estas alturas parece claro que hay dos concursantes y dos que, en la jerga de algunos head-hunters, estarían ejerciendo como “acompañantes dignos” parecería lógico que los equipos del próximo episodio, con un total de cuatro personas, se hubieran configurado con dos equipos compuestos de concursante y acompañante. De esta forma, siempre tendrían la posibilidad de librarse de uno de los acompañantes; en lugar de eso, en el episodio que se emite el próximo domingo han puesto a los dos “buenos” en un equipo y a los dos “malos” en el otro.

Por otro lado, despedir a uno solo implicaría una situación muy desigual de dos contra uno al final. La solución perfecta, por tanto, para acortar una semana de programa y, además, saltar directamente a una gran final mano a mano de los dos “buenos” es preparar el terreno para, de una sola tacada, despedir a los dos “malos” en el próximo episodio.

Hay que decir, además, que a juzgar por lo visto desde la posición de espectador los dos “buenos” son realmente buenos aunque bastante distintos entre sí y de los dos “malos”, uno ha mostrado unos comportamientos que parecen una mezcla de Cruella de Vil y la madrastra de Blancanieves y el otro ha dado siempre una imagen bastante mediocre. Utilizo el masculino como genérico para no dar más pistas.

Por cierto, ya puestos a hacer uso intensivo de la bola de cristal, apostaría por un candidato que no está apareciendo como el que mejor resultados obtiene pero ha hecho gala de una solidez personal muy poco común y no tiene ese punto de soberbia del que se sabe muy bueno en lo suyo. Dos semanas para saberlo.

ACTUALIZACIÓN AL 14 DE DICIEMBRE

Con lo ocurrido ayer, creo que podría conseguir un buen precio por mi bola de cristal. Sólo nos queda ver el final el próximo día 20 para saber si tiene un 100% de éxito  :-)

La prueba de ayer era especialmente difícil y, además, hecha a medida de los puntos fuertes de los ganadores esperables: Búsqueda con unas claves que parecían más de “En busca del tesoro” que otra cosa y negociación de precios. Como era de esperar, se mostró de nuevo la capacidad negociadora de uno de los ganadores y apareció otro asunto que para el espectador era nuevo pero estaba ahí: La otra ganadora había vivido un año en China y tenía una amplia experiencia sobre cómo negociar en bazares y demás. La soltura con que negociaba en Estambul siempre con la sonrisa puesta demostró que no era la primera vez que hacía algo similar.

En el grupo perdedor, por el contrario, pudieron verse algunas salidas de pata de banco sobre la virtud del perder y cómo ganar en esa prueba era sinónimo de explotar a los pobres comerciantes de Estambul. Sobre este particular y cómo funcionan los “pobres comerciantes de Estambul” tengo mi propia experiencia que he referido en algún otro post: Después de un regateo bastante salvaje, me equivoqué y le di al comerciante un billete mayor del que habría correspondido y éste me lo hizo notar. Al preguntarle cómo era posible eso, cuando un momento antes habíamos estado regateando y, sin duda, me seguía estafando en el precio aunque algo menos de lo que pretendía al principio, me contestó: “Éste es un país islámico; si te engaño en el comercio es porque soy más listo que tú y, por tanto, me lo he ganado. Si, por el contrario, me aprovecho de tí en algo como esto, alguien me lo demandará en esta vida o en la otra”. La explicación fue magistral; servía para explicar por qué se podía ir por el Gran Bazar con calles atestadas de gente y con menos temor a descuideros y similares que en otros lugares teóricamente más avanzados pero, al mismo tiempo, dejaba también claro que la película de los “pobres comerciantes” y el ejercer de personaje puro que no quiere explotarlos es también eso: Una película con un guión  no muy ingenioso.

En suma, el programa se ha ajustado a un guión previsible incluso para un modesto espectador.

COMENTARIOS FINALES

En esta ocasión falló la bola de cristal. El programa final fue interesante y, en conjunto, puede decirse que los programas fueron mejorando semana a semana a pesar del obvio escaso éxito de público.

Una auténtica lástima aunque tal vez tenga mucho que ver con el perfil que la cadena ha ido dando de sí misma –basta con ver programas como el emitido antes de “El aprendiz” para hacerse una idea- y, tal vez, en otro tipo de cadena como Intereconomía o similares habría tenido mucha más fortuna.

Para romper totalmente la tónica, en el programa final ni siquiera fue previsible el resultado en los primeros minutos, como sí había venido ocurriendo en los anteriores. Algunos comentarios del ganador con cierto menosprecio –bastante injustificado- hacia su contrincante hacían pensar en su eliminación.

Cierto es que casi al final del programa le devolvieron la pelota y, con igual falta de elegancia que la exhibida por él, miembros del equipo perdedor comentaron que no les había parecido que el ganador final fuera a llegar a la final. Puesto que esto se dijo antes del resultado, la intención del comentario era clara y era una falta de tacto infantil ya que cualquier espectador medio podía llevar semanas suponiendo que el ganador iba a estar, como mínimo, entre los finalistas.

En el inicio del programa, los finalistas tuvieron que elegir tres personas entre los candidatos ya eliminados y se produjo el curioso fenómeno de “los niños con los niños” y “las niñas con las niñas”. Ya en ese momento hubo algunos chascos y algunas sorpresas.

Por ejemplo, los semifinalistas parecieron sorprendidos de no ser elegidos para formar parte de los equipos de ninguno de los dos candidatos y tal vez fueron ellos los únicos sorprendidos ya que, por mucho que hubieran llegado hasta la semifinal, habían quedado por el camino candidatos de mayor calidad y, sobre todo si nos referimos a uno de los semifinalistas, más dignos de confianza.

El ganador, entre los comentarios iniciales faltos de tacto, se refirió a posibles candidatos más fuertes y mencionó expresamente a uno que, con buen criterio, se autoexcluyó y que finalmente formaría parte de su propio equipo. Probablemente tuviera razón pero lo que es más difícil de ver desde la propia posición es que el equipo resultante, con una excepción, era muy homogéneo y con perfiles muy similares a los del propio ganador.

El menosprecio que mostró hacia su contrincante puede entenderse en ese sentido: Era un perfil muy distinto al propio pero, al margen de asuntos que saldrían a relucir como el dominio de idiomas, lo que le faltaba de capacidad de planificación con relación al ganador podía en algunos terrenos suplirlo con una capacidad de contacto cálido sin panfilismo y con una capacidad para asumir los propios errores muy poco comunes.

Coincido con el comentario de Bassat del final en el sentido de que le habría gustado un empate. Personalmente, habría contratado a los dos aunque sin hacerme demasiadas ilusiones sobre la permanencia a largo plazo de ninguno de ellos.

En programas anteriores, la carrera profesional de más de uno de los candidatos puede haber quedado seriamente dañada pero, en este caso, los dos finalistas y algunos de sus acompañantes son con claridad “carne de head-hunter” que les han visto expuestos semana a semana y pueden tener más criterios de selección que los disponibles con un candidato desconocido.

Para finalizar, sólo queda darles la enhorabuena a los creadores del programa y su capacidad para ir mejorando el producto semana a semana. Si hubiera una nueva edición, cosa que dudo a la vista de la hora a la que se emitía el programa, sólo cabe pedir que no se transforme en un “Gran Hermano business”, cosa que viendo la trayectoria de la cadena tampoco sería muy de extrañar y que lamento especialmente ya que, en su momento, estuve como invitado en un programa de la Sexta, cosa que hoy sería para pensárselo mucho.

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