Archive for the ‘ Temas sociales y políticos ’ Category

¿Huelga? No, gracias

No participaré en una huelga convocada por aquéllos que nos han traído a la situación en la que estamos:

Sobre la catadura de los sindicatos de clase business poco se puede decir que no se sepa: Aznar no podía irse sin “su” huelga general y la hicieron coincidiendo con la presidencia española de la UE, con Zapatero no quisieron hacerlo llegando al esperpento de pactar la fecha y clarificar en todos sus mensajes que no era una huelga contra el Gobierno y a Rajoy no le han dado tiempo ni a sentarse en la silla…y además dicen que no es una huelga política.

¿Cuántas huelgas generales deberían haber hecho durante el gobierno de Zapatero con la mayor destrucción de empleo que se conoce? Ninguna; estaban cómodos sentados en sitios tan apetitosos como el Consejo de Cajamadrid con sueldecitos de 181.000 euros al año y con 350.000 liberados. ¿Qué importan 5 millones de parados más o menos?

¿Qué es lo que tiene la reforma laboral que tanto ofende a los sindicatos? Su modelo ya sabemos donde nos ha llevado; cuando hablan de proteger los derechos de los trabajadores, se olvidan de los trabajadores en paro. ¿Qué o a quién quieren proteger aparte de a sí mismos? Por ahí va el asunto. Hay dos asuntos que lleva la reforma que son los más ofensivos para ellos y sus intereses corporativos, no para los trabajadores:

  1. Posibilidad de pacto entre empresa y trabajadores prescindiendo de ellos. Naturalmente, ahí pierden poder; no digamos las sustanciosas cantidades que se llevaban de cada ERE y los apaños que han posibilitado entre otras cosas los 1.400 millones de euros de fraude con los EREs falsos en Andalucía y que no me sorprendería que empezasen a salir también en otros sitios.
  2. Ni empresas ni trabajadores en activo tienen que pasar por caja en la Fundación Tripartita, gran apaño del sindicato vertical actualizado para que supuestos representantes de empresarios y trabajadores se lleven el dinero con pala.

Esto es lo que realmente les molesta y creo que somos bastantes los que no tenemos ninguna intención de ir a una huelga sin otro motivo real que los intereses corporativos de los sindicatos de clase business. Queda ahora por ver como reacciona el Gobierno aunque nos podemos temer lo peor. Los que no apoyamos ni la huelga ni que lo que debería ser una legítima representación de los trabajadores se haya convertido en una orgía de latrocinio que sólo se representa a sí misma tendríamos varias cosas que pedirle:

  1. Saquen de una vez la ley de huelga cuyo desarrollo está previsto en la Constitución pero que nadie ha querido o se ha atrevido a hacerla.
  2. Protejan el derecho al trabajo de los que no quieran ir a la huelga garantizando el funcionamiento de los transportes públicos y utilizando el Código Penal para las conductas que así lo justifiquen por parte de piquetes o similares.
  3. Supriman todo tipo de subvenciones a las organizaciones supuestamente representantes de trabajadores y de empresarios y dejen que funcionen con las cuotas de sus afiliados.
  4. Liquiden de una vez esa figura vergonzosa que representan los “liberados”.

Con esas simples medidas conseguiríamos en España algo que hoy es necesario y está claramente en minoría: Un sindicalismo decente.

Andalucía, Asturias y sus mensajes al PP para el 29M

En Inglaterra, democracia más asentada que la española aunque eso no sea mucho decir, los candidatos no son elegidos por los partidos sino por los electores de la localidad a la que representan. En época de campaña electoral, han mantenido durante mucho tiempo una curiosa costumbre: Cuando el candidato visitaba a un potencial elector y éste era de su partido, le respondía “Tiene mi voto; márchese” mientras que si resultaba ser simpatizante de los adversarios trataba de entretenerle para quitarle tiempo de visita a los que estaban en duda sobre el sentido de su voto.

A la vista de lo que lleva ocurriendo ya bastantes años, el PP parece haber creído que está en Inglaterra y que, por tanto, sus votantes los tiene asegurados y lo único que tiene que hacer es mantener un perfil bajo para no excitar a los votantes del contrario que son mayoría. Ésta ha sido la doctrina  Arriola que costó la derrota electoral de 1993, que le han costado a Rajoy dos derrotas frente a un adversario tan inútil que no ganaría ni un concurso de inútiles y que ahora les ha costado dos batacazos electorales , singularmente en Andalucía donde creían que la presidencia era cosa hecha.

Pues no, señores; no están ustedes en Inglaterra sino en España. Entre sus votantes, al igual que entre los de sus contrarios, hay mucha gente de credenciales democráticas más que dudosas y, también al igual que sus contrarios,  ésos pueden ser los únicos que tengan relativamente seguros.  El resto no está asegurado; tras ocho años de desgobierno sus votantes les piden a ustedes precisamente eso, que gobiernen, y si no lo hacen es posible que no voten a los contrarios pero sí que se queden en su casa…como ha ocurrido en Andalucía.

Casi todos los partidos, de derecha e izquierda, tienen que callar demasiadas cosas pero ustedes, salvo escasas excepciones, jamás han dado batalla ideológica. ¿Se extrañan de que sus contrarios sean más cuando les tienen ganada esa batalla porque nunca han querido darla? Han permitido que la izquierda alardee de una especie de hiperlegitimidad y su respuesta ha sido siempre acomplejarse. Miren ustedes: La izquierda y la derecha decentes tienen muchos puntos en común pero ustedes sistemáticamente se han arrugado frente a una izquierda que, como dicen a gritos 1.400 millones de razones hoy en un juzgado andaluz, no puede calificarse de muy decente. ¿A qué están jugando?

Lo que venden como “gran triunfo” saben muy bien que ha sido un batacazo monumental y que le deben exclusivamente a su propia acción o, más bien, inacción. Por ejemplo, Arenas se negó a debatir porque Canal Sur no era imparcial…noticias frescas. Pongan unas reglas claras en el debate y veten a los moderadores que sepan que van a ejercer como árbitros caseros pero vayan y si, finalmente, se encuentran que se rompen las reglas más elementales de la imparcialidad, váyanse dando un portazo. Hasta la hija de Julio Iglesias en el primer programa que se recuerda de la telebasura actual supo hacerlo. ¿Por qué no ustedes? Por cierto, fue la misma metedura de pata de Rajoy en 2004; como todo estaba hecho ¿para qué debatir con mentecatos?…y el mentecato le ganó las elecciones gracias a su inacción y a la instrumentación del 11M y se las volvió a ganar en 2008. ¿Cuándo le van a aplicar la reforma laboral a Arriola?

Buena parte del país está harta de financiar con sus impuestos -que ustedes han subido en contra de lo que prometieron- a los sindicatos de clase business, de que la casta política no conozca límites a sus propios privilegios, al despilfarro y a la corruptela, de la insostenibilidad de los reyezuelos autonómicos tanto suyos como de otros, de su contemporización con los nacionalistas hasta el punto de indultar a políticos nacionalistas corruptos teniendo una mayoría absoluta, de que repitan la jugada de nombrar a un Peces Barba aunque ahora se llame Iñaki Oyarzábal para seguir la misma política de Zapatero en relación con el terrorismo. ¿No creen que su electorado puede tener motivos para estar cansándose de ustedes y eso que acaban de llegar?

Los sindicatos de clase business tratan de arrimar el ascua a su sardina -a su lubina más bien, con el permiso y la financiación de ustedes- diciendo que el desastre electoral se debe a los recortes y a la reforma laboral. ¿Qué mayor recorte que un fraude de 1.400 millones de euros hasta el momento? ¿Les van a hacer ustedes caso? ¿Son conscientes de que las cosas no van por ahí y han perdido porque sus electores se han quedado en casa? ¿Creen que no han hecho nada mal y que los electores son injustos y no valoran sus esfuerzos?

Dentro de dos días tienen una prueba de fuego: Ustedes tendrán que decidir si, una vez más, se acomplejan frente a unos sindicatos que no representan a nadie más que a sus propios intereses corporativos o, como les pide su electorado, se ponen a trabajar para evitar las coacciones y los sabotajes.

Es mucha la gente que no está dispuesta a ir a esta huelga sólo justificable por el deseo de seguir chupando del presupuesto y lograr en la calle lo que no se logra en el Parlamento. Ustedes tienen que decidir si van a ejercer como Gobierno y garantizar el derecho de los que queremos trabajar o, una vez más, se van a arrodillar y a permanecer en la inacción. Si lo hacen, es posible que los agoreros que estaban vaticinando el final del PSOE se equivoquen y el final al que asistamos en breve plazo sea el suyo. Ustedes verán.

Inditex y Urdangarín

Urdangarín parece haber andado por todas partes y resultaba difícil que se librase una de las empresas españolas que mejor funcionan, Inditex.

Inditex es una de las empresas españolas más admiradas tanto en España como en el exterior y su vinculación con Urdangarín no parecía que pudiera beneficiarla mucho pero dieron una prueba de astucia poco frecuente: La noticia saltó cuando un ex-empleado de Inditex contó que al bueno de Urdangarín le dieron 15.000 euros por poner su membrete a un informe que había sido realizado internamente por el propio denunciante cuando trabajaba allí.

Si vamos a la cuantía, habrá que reconocer que 15.000 euros no dejan de ser una propina para las cifras que se manejaban en la trama del señor duque pero, además de darle una propina a un duque -cosa que no está al alcance de cualquiera- la actuación seguida por Inditex obligó al duque a dejar al descubierto la naturaleza de sus negocios si quería recibir la propina.

¿Cuál sería la respuesta de cualquier profesional medianamente honesto al que le ofrecieran darle dinero a cambio de poner su membrete a un informe ya redactado y que tenía que presentar como propio? ¿Cuál fue la de Urdangarín? Está todo claro ¿verdad?

Una confesión voluntaria costó 15.000 euros que, además, no salieron de las arcas públicas. Hay una vieja anécdota atribuida a distintos autores británicos según la cual el personaje le preguntó a una señora de la alta sociedad británica “¿se acostaría usted conmigo por un millón de libras?” a lo que la dama contestó afirmativamente. Cuando le preguntó si lo haría por diez libras, ella preguntó que por quién la había tomado a lo que la respuesta fue “Eso ha quedado claro; ahora estábamos discutiendo el precio”. Puede decirse que en Inditex el señor duque no regateó demasiado el precio y, como en la anécdota del autor británico, su condición ya había quedado clara.

Quien aireó la noticia, sin duda lo hizo con la intención de perjudicar la imagen de Inditex. Por mi parte, todo lo que se me ocurre decir, visto lo que consiguieron con tan poco dinero que además era de su bolsillo es “Chapeau, Inditex!”.

Cuando España, por una vez, fue por delante de la historia

Ayer se celebró el bicentenario de la Constitución de 1812, llamada “la Pepa” precisamente por la referencia al día de San José. La conmemoración de la primera Constitución española y lo que ha venido desde entonces es una invitación a pensar en qué bajo hemos caído.

En primer lugar, no resulta fácil de defender la Corona y menos aún si está en posesión de un Borbón, nieto del que huyó de España facilitando los acontecimientos que condujeron a la Guerra Civil y tataranieto del que liquidó el liberalismo en España y se vendió a los franceses -no en vano los Borbones son de ascendencia francesa- poniéndose de parte del invasor. Si en algún sitio nunca debería estar un Borbón y menos aún ser aplaudido es en la conmemoración del bicentenario de la Constitución de 1812.

Sin embargo, al margen de la anécdota de la celebración, desde aquel momento en que España estuvo a la vanguardia de la historia europea han pasado muchas cosas que nos han llevado al furgón de cola. Es posible que alguien se escandalice si se afirma que hoy, 200 años después de “la Pepa”, la clase política española mayoritariamente no es democrática pero, con escándalo o sin él, es la pura realidad:

La izquierda, salvo escasas y honrosas excepciones, es en España mayoritariamente fascista como reconocía con envidia Ledesma Ramos, quien ambicionaba encontrar entre los suyos los comportamientos de la izquierda española. Algunos ejemplos: El fundador del PSOE, Paulino -convertido en Pablo- Iglesias dijo públicamente que aceptarían los resultados electorales si les eran favorables y no lo harían en caso contrario. Durante la II República, Victoria Kent, diputada del PSOE, defendió que las mujeres no pudieran votar frente a la diputada Clara Campoamor a la que ahora tratan de presentar como propia. Más recientemente, hemos visto que cuando la izquierda estaba fuera del Gobierno “la democracia está en la calle” pero, si está en el Gobierno, el Congreso es la representación legítima de los ciudadanos. ¿No se llama a eso fascismo? ¿No responde a lo mismo la conducta sindical y sus diferencias de comportamiento en función de quién ocupe el poder político?

Vayamos incluso a sucesos recientes: Garzón, ese paladín de la democracia, yendo a cazar con el ministro de Justicia mientras instruye un caso con carga política y bajo secreto sumarial pero con oportunas filtraciones; ese mismo Garzón que le pide dinero a un banquero encausado; ese mismo Garzón que rechaza una demanda -la de Paracuellos- argumentando correctamente un motivo que más tarde se le olvida al aceptar otra; el mismo Garzón que acepta ir contra Pinochet pero no contra Castro…y el mismo Garzón que es defendido por la izquierda española simplemente porque le consideran uno de los suyos y las reglas son distintas para propios y ajenos ¿no es eso fascismo?

En cuanto a la derecha, nos encontramos con un panorama parecido: Una facción en disminución es la nostálgica de cuartel y sacristía y otra la dispuesta a defender como sea los privilegios obtenidos por razón de cuna. Existe por último, una derecha acomplejada, que ha comprado la mercancía “políticamente correcta” y sustituye los principios por las encuestas de forma que pueden decir una cosa y la contraria casi al mismo tiempo. La derecha liberal, la que quiere que las reglas sean las mismas para todos, es tan escasa como la izquierda que persigue lo mismo y ambas tienen un peso muy escaso en nuestro panorama político.

En cuanto a los políticos nacionalistas, no merecen siquiera dedicarles una línea. Su conducta dice alto y claro lo que son y, si alguien lo duda, puede leer las obras de Sabino Arana, permanente objeto de homenaje pero del que se procura que no se sepa demasiado porque su mezcla de racismo y beatería podría ser difícil de vender.

La política actual está tomada por la demagogia, la corrupción y el despilfarro y, por ello, no se puede decir que se haya avanzado demasiado desde 1812. Empecemos por la demagogia con un ejemplo: Estamos con discusiones sobre el copago sanitario y los políticos, de todo signo, se apresuran a afirmar que van a mantener una sanidad universal y gratuita. ¿Encontraremos un solo político de cualquier tendencia que explique con claridad que el concepto “gratuito” no existe?

Podemos discutir quién paga qué y si es adecuado que determinados costes sean sufragados total o parcialmente por la sociedad en su conjunto con sus impuestos -a eso es a lo que llaman “gratuito”- o si parte del esfuerzo debe caer sobre la persona que utiliza esos servicios, llámese sanidad, enseñanza o lo que sea. No existe nada gratuito sino que lo que se discute es quién debe pagar.

En otro alarde de demagogia, las cosas se pueden mejorar cuando se decide que paguen “los que pueden” o “los que más tienen”. Veamos: ¿no tenemos un sistema de imposición progresiva? El lugar donde más debe contribuir el que más tiene es precisamente a través del pago de impuestos pero ¿hay legitimidad para negarle la gratuidad de un servicio universalizado a alguien “porque puede pagarlo” cuando ha financiado ese servicio que es “gratuito” a través de sus impuestos? ¿Escucharemos esto de algún político?

Lo anterior está muy vinculado con corrupción y despilfarro: Cuando, en un alarde de cinismo, se retiraron varios cientos de inspectores de la investigación en paraísos fiscales para dedicarlos a PYMEs y autónomos ¿se iba simplemente a lo fácil o se trataba de evitar que se investigasen los “centros de reparto”? No hay ningún sacrosanto derecho a recibir servicios “gratuitos” puesto que no lo son y la discusión sobre quién debe pagarlo es perfectamente legítima. Sin embargo, sí cabe exigirle a cualquier Gobierno que, antes de apretar al cuello la soga de las subidas de impuestos y reducciones de servicios, mire dónde se está tirando o quién se está quedando el dinero que sería necesario para otras cosas de más provecho.

Lo conocido hasta ahora de la mayor corruptela entre las actuales -la de los EREs en Andalucía- daría para pagar el 25% de recorte suplementario a que nos obliga la Unión Europea y esto, con ser mucho, puede ser el chocolate del loro si miramos, por ejemplo, la enorme cantidad de dinero público -ése que “no es de nadie” según Carmen Calvo y que se utiliza para financiar servicios “gratuitos”- que se ha regalado a los Bancos. ¿Por qué no se siguió el ejemplo de Islandia dejándolos quebrar? ¿Por qué ha habido una negativa cerrada a que se pudiera procesar a políticos por mala gestión como han hecho también en Islandia? ¿Por qué los políticos siguen disfrutando de unos privilegios inaccesibles a los ciudadanos comunes? ¿Por qué el ratio de funcionarios por ciudadano se ha multiplicado por tres en los últimos treinta años? ¿Por qué las corruptelas de los políticos son tan difíciles de juzgar gracias a la triquiñuela de los “aforados”? ¿Por qué tenemos que pagar subvenciones a las organizaciones sindicales, empresariales, a la SGAE, a los productores de cine…?

1812 fue un momento de esperanza que un Borbón, ascendiente del hoy aplaudido y uno de los mayores traidores que se recuerdan a su país y a la decencia en general, se encargó de liquidar. Por una vez, España fue por delante pero, visto lo que vino después, es fácil acordarse de una estrofa de una canción de Serrat:

Bienaventurados los que están en la cima porque el resto del camino es cuesta abajo.

BBC y tolerancia religiosa

Según unas curiosas declaraciones del director general de la BBC, Mark Thompson, la BBC “nunca se burlará de Mahoma pero sí de Jesús”. Lo más interesante es la justificación:

Para un musulmán, una representación, en particular una representación cómica o degradante del profeta Mahoma podría tener la fuerza emocional de una pieza de pornografía infantil grotesca…sobre Jesús se puede hacer burla porque el cristianismo tiene hombros anchos y un menor número de vínculos con el origen étnico.

Demos por bueno el razonamiento. ¿Tenemos que tratar a cada uno según su particular sensibilidad o tenemos que comportarnos de acuerdo con un criterio de respeto y de rechazo de imposiciones? Si mi sensibilidad exige que me traten con especial mimo ¿no acaba siendo esa exigencia una imposición para los demás? ¿no están los demás en su derecho de rechazar tal exigencia? ¿no se acaba premiando al radicalismo?

Una de las mejores definiciones que puede encontrarse de una religión, cualquiera, es la de “verdad privada”. Cierto que cuando las verdades privadas de mucha gente convergen, se crean agrupaciones en algunos casos tan imponentes como la propia Iglesia Católica pero, incluso en esos casos, no pueden exportar su verdad privada y sus principios fuera de su grupo porque en ese momento dejará de ser compartida.

Por una cuestión de mera educación, no deben atacarse las verdades privadas de los demás siempre que éstas no impongan ritos o costumbres que atenten contra la dignidad de sus miembros o de terceros, El que no se sienta católico o musulmán no tiene por qué ridiculizar que el primero no quiera comer carne los viernes de Cuaresma o que el segundo no quiera probar el cerdo o el alcohol pero, al mismo tiempo, no tiene por qué aceptar la imposición -como se ha hecho bastantes veces- de actuar de la misma forma porque su exquisita sensibilidad no sólo se refiere a la conducta propia sino a la ajena.

En España hemos llegado a ver espectáculos como un almuerzo con políticos iraníes en el que exigieron que no hubiera vino en la mesa y la respuesta debería haber sido muy sencilla: En España se bebe vino y, si ustedes quieren, no lo beban pero no tienen derecho alguno a imponer que otros, que no comparten su creencia, tampoco lo hagan. Una lástima que no se siguiera en su momento un principio tan simple como ése. El principio de no ser tolerante con la intolerancia debería estar incorporado en los hábitos de todos, especialmente de los políticos.

En la época del imperio colonial británico, tras la muerte de un hindú y fieles a su tradición quisieron quemar con él en la pira funeraria a su esposa. Al negarse un oficial británico, le hicieron saber que no estaba respetando las tradiciones del país a lo que éste contestó que en su país había otra tradición consistente en ahorcar al que mataba a alguien. A continuación, les invitó a que actuase cada uno de acuerdo con las tradiciones de su país. Sobra decir que decidieron dejar para otro momento lo de quemar a la viuda.

¿Qué va a hacer la BBC cuando una religión, en uso de su especial sensibilidad, decida que no se puede hablar sobre ella en los medios de comunicación? ¿Respetará la sensibilidad de esa religión o los principios de su oficio de informar? Las reglas y el respeto han de ser los mismos para todos; lo contrario significa aceptar imposiciones y machacar al más tolerante.

Reflexiones sobre el déficit público y la Reforma Laboral: Mate en dos jugadas

Hoy aparece la noticia de que Rajoy va a presentar unos presupuestos que incumplen el pacto de mantener el déficit en el 4,4%. Como consecuencia, Rubalcaba le da a Rajoy la bienvenida a una racionalidad que el Gobierno del que él formó parte nunca tuvo; es como si yo le doy la bienvenida a alguien al Palacio de la Zarzuela. En cualquier caso, después de los anuncios habidos en el sentido de que se iban a respetar los pactos, el anuncio causa cierta sorpresa aunque, si se mira con un poco de detalle, tiene coherencia:

Una reducción fuerte del déficit en una situación de recesión implica subir impuestos, meter tijera en sitios donde ya pueda doler o ambas cosas. Sin embargo, la opción de simplemente incumplir tampoco parece que sea posible. Sólo queda una opción que explica con qué alegría se anuncia el incumplimiento: Hay algún sitio donde se espera hacer recortes muy fuertes y a corto plazo y ese sitio resulta bastante claro, tanto más claro puesto que coincide con el punto donde más se ha desviado el déficit el año pasado: Las Comunidades Autónomas.

A lo mejor, la situación crítica actual sirve para que en España nos demos cuenta de que no se pueden sostener un gobierno y diecisiete gobiernitos, cada uno de ellos con sus cargas burocráticas, sus enchufes y sus corruptelas. Tocar ese capítulo en este momento y con unos presupuestos que hay que presentar ya es imposible pero, de cara a los presupuestos del año próximo, se pueden haber hecho los cambios necesarios para asegurarse de que ya se pueda entrar a fondo en ese capítulo.

Probablemente, para entrar en serio en el dinero gastado por las Comunidades Autónomas sea necesario hacer algún cambio legislativo importante, bien reduciendo su autonomía o todo lo contrario, dándoles una autonomía fiscal casi completa de forma que sean responsables tanto del ingreso como del gasto y su dependencia en ese sentido de un Gobierno central sea mínima. Ésa podría ser la baza preparada para los presupuestos del próximo año.

¿Algún indicio aparte del mero sentido común? La Reforma Laboral. Resulta curioso que los temas con los que los sindicatos están haciendo más ruido no sean los que más les preocupen y, además, sean falsos. Sin embargo, hay otros asuntos que representan auténticas cargas de profundidad tanto para los sindicatos como para las Comunidades Autónomas:

  1. No es cierto que un empresario pueda decir alegremente que le van las cosas mal y que va a reducir los sueldos. Si hay acuerdo entre las partes, la situación de crisis se presume cierta pero, en ausencia de tal acuerdo, la cuestión puede acabar en un tribunal que evaluará si la causa que se aduce tiene o no sentido.
  2. El abaratamiento del despido tiene una fecha de inicio pero, quien tenga un contrato anterior al 12 de febrero, en la eventualidad de un despido recibe una indemnización a razón de 45 días por año hasta esa fecha. Sólo desde esa fecha se empieza a computar a 33 días por año.
  3. La primacía de los convenios de empresa sobre los convenios colectivos es un torpedo en la línea de flotación de las grandes centrales sindicales que ven como se les puede escapar gran parte del control que intentan ejercer.
  4. El otro gran ataque a las centrales sindicales es la pérdida de exclusividad de la Fundación Tripartita en los cursos para trabajadores empleados. Será el propio trabajador quien decida dónde se forma sin interferencia -ni facturación- por parte de la Fundación Tripartita o sindicato vertical para entendernos.
  5. …último y más importante: En el sector público pueden producirse despidos en casos relacionados con la dotación presupuestaria; el problema aquí está en que quien toma decisiones sobre la dotación presupuestaria las toma también sobre los despidos. Únase esto con el incumplimiento del acuerdo del déficit y es fácil ver dónde va a estar el gran recorte presupuestario del próximo año.

En suma, el incumplimiento del acuerdo de déficit podría estarse apoyando en dos elementos:

  1. Cambios normativos que permitan meter tijera en las Comunidades Autónomas.
  2. Reforma Laboral. Si, además, ésta tiene una serie de elementos que afectan a las grandes centrales sindicales, cuya connivencia con los Gobiernos de Zapatero está totalmente fuera de cuestión, la jugada está completa.
Ésa puede ser la base del incumplimiento que tan tranquilamente se anuncia: Tras la Reforma Laboral, nadie en Europa puede dudar de que hay un proceso de cambio en marcha; eso puede darle el suficiente oxígeno a Rajoy para pedir tranquilidad a los socios europeos sabiendo que hay algo en la cocina: Una entrada a saco en las Comunidades Autónomas que, dicho sea de paso, ya va haciendo falta.

Una de memoria histórica: Sindicatos y nazismo

Hoy mismo acaba de salir una noticia vergonzosa que, unida a las muchas otras que se vienen produciendo, muestra que no es una anécdota sino toda una categoría: http://www.larazon.es/noticia/3261-el-sindi-banquero-de-los-181-000-euros

Los sindicatos de mayor tamaño se han convertido en una especie de F.P. de la política donde mucha gente va a hacer una carrera excelentemente retribuida mientras se mantiene un discurso ya añejo sobre una defensa de derechos que no ejercen…y ahí está el problema:

Los sindicatos hoy no representan a nadie salvo a sí mismos y sus intereses corporativos y de sus dirigentes. Si alguien tenía alguna duda, la noticia de que alguien sentado en el Consejo de Administración de una Caja de Ahorros exige al Gobernador del Banco de España que se vaya a su “puta casa” deja clara la catadura de este personal.

El descrédito de los sindicatos, ganado a pulso durante años, tiene un enorme peligro y sus efectos potenciales se han conocido hace ya bastantes años en la llegada del nazismo. La “memoria histórica progresista” trata de hacer ver que el nazismo es la consecuencia lógica de una política de derechas llevada a sus extremos. Para ello, no ha dudado en “olvidar” cosas como la alianza Hitler-Stalin y los muchos puntos de contacto que se daban en la forma de actuación de ambos asesinos. Sin embargo, esa historia falseada que predomina en algunos ámbitos también está olvidando algo más y que tiene mucho que ver con los sindicatos:

Después de la I Guerra Mundial, Alemania caería en una situación económica en la que los billetes no valían siquiera el papel en el que estaban impresos; el desempleo llegó a unos niveles inadmisibles sin que existieran unos mecanismos de protección como los que hoy estamos agotando a cada día que pasa. Mientras tanto ¿qué hacían los sindicatos alemanes? Proteger la posición de los trabajadores, cada vez más escasos, que estaban en grandes empresas. No se puede negar que ese aspecto de la situación se parece bastante a lo que estamos viviendo ahora.

Hitler no llegó de la mano de los grandes potentados sino como consecuencia de una fractura que se produjo entre la clase trabajadora: Los que tenían puestos seguros, bien pagados y con buenas condiciones frente a los que estaban desempleados y no tenían para comer. Esa fractura llegó como consecuencia de una actuación de los sindicatos alemanes de entonces muy parecida a la de los españoles de ahora.

El riesgo de fractura existe hoy en España. No se les puede hablar a los más de cinco millones de desempleados de “derechos de los trabajadores” sin que pregunten “¿Qué pasa con los míos?” y, al mismo tiempo estén viendo la orgía de robo y corrupción en que están enfangados los grandes sindicatos.

Los sucesivos Gobiernos, sean de izquierda o de derecha, han permitido una situación que podían haber cortado cuando hubieran querido: No han querido sacar adelante una ley de huelga, prevista en la Constitución, permitiendo que tomasen la calle a su antojo cuando les pareciese; les han tapado la boca con cantidades ingentes de dinero, sea mediante subvención directa o mediante los llamados cursos de formación que, en muchos casos, ni siquiera se hacían pero se cobraban. Han colocado a los dirigentes sindicales en Consejos de Administración y, por si algo faltaba, les han regalado una representatividad de la que carecen mediante el concepto legal de  ”sindicatos más representativos”: Éste permite a los mayoritarios negociar incluso en sectores donde su representación es minoritaria, por ejemplo, la Administración Pública.

Por ese camino no es extraño el nivel de descrédito actual de los sindicatos; incluso parece poco para el que debería tener y eso tiene un enorme riesgo que sólo puede eliminarse mediante la liquidación de las actuales estructuras sindicales y partiendo de cero: Nuevas normas, nuevas organizaciones y nuevas gentes.

La historia está condenada a repetirse si no se recogen sus lecciones y la llegada del nazismo ofrece muchas, ésta entre otras, que han sido sistemáticamente ignoradas. La fractura entre trabajadores sobreprotegidos y desempleados que se produjo en Alemania condujo a una situación explosiva y Hitler sólo representó la cerilla que la hizo explotar.

Para que eso no ocurra, los sindicatos tienen un papel vital…pero no éstos.

Uno de los nuestros

Una de las mejores películas de mafiosos que pueden encontrarse. El personaje que interpreta Joe Pesci es un matón de gatillo fácil que comete un error: Responde a la provocación de un mafioso que había conocido mejores tiempos en su forma habitual, es decir, matándolo.
Unos cuantos años después, los dirigentes de la mafia se enteran de quién asesinó a su compañero y, aunque estaba casi retirado y podía ser más un estorbo que otra cosa…seguía siendo su compañero y había que vengarse de su asesino porque se trataba de “uno de los nuestros”.
La defensa numantina que algunos han realizado de un juez que se ha pasado la ley por donde le ha parecido conveniente y hasta se ha permitido pedirle una suma importante de dinero a un justiciable actuando de una forma que podría calificarse de extorsión y librándose de la condena por prescripción del delito (anota, Iñaki, aunque seguro que ya lo has hecho) recuerda mucho a esta película.
No importa lo que haga. Cualquier cosa debe ser disculpada porque es “uno de los nuestros”.

SPANAIR: Cuando el nacionalismo catalán quiso volverse transoceánico

Entre las muchas cosas tristes que tuvo el accidente del 20 de agosto de 2008 está que pudo decirse de él que, como del cerdo, todo se aprovechó por algunos.

Desde el primer momento empezaron a producirse filtraciones interesadas destinadas a echar Spanair a los pies de los caballos…o de un comprador amigo que la pudiese conseguir al precio más bajo posible.

Spanair estaba ya en venta antes del accidente pero no a cualquier precio. De hecho, había en marcha un ERE cuyos argumentos no habría suscrito ni un estudiante de primero de Empresariales pero venía con el aval de una de las grandes firmas de consultoría que, como Zapatero antes de las elecciones de 2008, llegó a afirmar que la crisis era imprevisible y en sólo seis meses se había presentado una situación de la que no había ni indicios.

Se llegó al extremo ridículo de presentar públicamente en junio unos resultados excelentes de Spanair correspondientes al año anterior sin hacer mención de que quince días después se iba a presentar un ERE por los resultados presentes.

El accidente, por tanto, fue utilizado por los que ya querían conseguir hacerse con la compañía como una ayuda para rebajar el precio. Creo que ya no desvelo ningún secreto inconveniente si digo que la disposición a negociar por parte de los representantes del nacionalismo catalán se hizo formal con ocasión del funeral por las víctimas el 11 de septiembre en la catedral de la Almudena, fecha y situación adecuadas donde las haya para hablar de negocios por parte de algunos.

Si el accidente no les hubiera puesto a Spanair en bandeja, habrían buscado otra -probablemente Air Europa- pero, en unos tiempos en que las aerolíneas de bandera están prácticamente desaparecidas el nacionalismo catalán quería su aerolínea de bandera. La expresión ni siquiera es mía sino de ellos.

Que las filtraciones de la investigación se produjeran desde un número de fax del Ministerio en los tiempos de Magdalena Álvarez dice bastante de quién estaba detrás del asunto y a quién querían ayudar para conseguir Spanair al precio más barato posible. Para ello, durante meses se estuvo echando porquería encima de una compañía que habría tenido posibilidades de salir adelante y, misteriosamente, dejaron de salir noticias una vez que se hizo público que los nacionalistas catalanes habían conseguido su objetivo. A partir de ahí, cambio de ciclo y silencio llegando al extremo de un informe final sobre el accidente en cuyos detalles no entraré pero que ha levantado bastantes ampollas, más por lo que no dice que por lo que dice.

En el extremo del provincianismo a que hemos llegado, una capital de provincia no puede considerarse tal si no tiene un aeropuerto y una universidad; algunas regiones también se consideran de segunda clase si no tienen embajadas en el exterior y un aeropuerto intercontinental.

No digo que Barcelona y el Prat no tengan dimensión suficiente para no tener un aeropuerto intercontinental sin necesidad de enlaces en Madrid pero ésa es una decisión que corresponde a las compañías que descubran que hay un hueco de mercado a aprovechar y no a políticos que juegan con dinero ajeno.

Spanair lo tenía difícil ya en 2008 pero, una vez que cayó en las garras de políticos que se olvidaron de que era una compañía aérea y que tenía que ser gestionada como un negocio lo tuvo imposible.

Cuando algunos han levantado la voz por la propuesta de que se pida responsabilidad penal a los políticos por acciones de corrupción o de despilfarro claro, quizás casos como el de Spanair podían invitarles a pensar si hay que dejarlos pasar y si el dinero de todos no merece un mayor respeto del que ha tenido por parte de los políticos.

“El liberalismo no es pecado” de Rodríguez Braun

Para definir un libro como éste, conviene violar una de las reglas de la definición, la de definir las cosas por lo que son y no por lo que no son: Pues bien, “El liberalismo no es pecado” no es un libro que salga tratando de aprovechar la estela mediática de su autor y sin que aporte nada al debate. Si su autor se llamase Pepe Pérez en lugar de Rodríguez Braun y no fuera un habitual de los medios de comunicación, el libro seguiría siendo igualmente valioso como elemento de debate, tanto si se está de acuerdo con el 100% de sus planteamientos como si no es así o, más aún, incluso en el caso de estar en contra del 100% de sus posiciones.

Quizás haya que criticarle la lentitud para entrar en materia. No se puede ser todo para todo el mundo y Rodríguez Braun da la impresión de haber cogido de la mano a alguien que no tenía la más remota idea de economía y llevarle a terrenos cada vez más complejos hasta mostrarle en su totalidad una posición que, sin duda, podríamos definir como liberal a ultranza. Al actuar así, asume un riesgo de cara al lector: Que éste acabe pensando que se trata de un libro de introducción a los temas más básicos y no siga leyendo. Estuvo a punto de ocurrir así en mi propio caso.

Transcurridos los capítulos iniciales de travesía en el desierto, el autor comienza a desgranar argumentos que podrían enlazar perfectamente con otros textos de autores liberales como Thomas Sowell, tanto en el terreno puramente económico, “Basic Economics”, como en el social como “Race and Culture”  y en el político con “The vision of the anointed”.

Para cualquier lector de Sowell, la argumentación de “El liberalismo no es pecado” en este terreno no resultará nueva y el aprecio o falta de él estará más referida a la claridad de exposición -excelente- que al núcleo del argumento que es el mismo en ambos casos.

La parte genuinamente suya y que, por sí sola, podría justificar la lectura del libro comienza cuando pasa del terreno general al particular y explica por qué se produjo la crisis de 2008, cuál ha sido el papel de los gobiernos, bajo qué tipo de falacias están operando, cuál es y cuál debe ser el papel del Estado y, en suma, dónde nos encontramos ahora y cómo y por qué hemos llegado hasta aquí.

En este último punto, se encuentra algún elemento susceptible de discusión incluso desde posiciones liberales: El autor comenta que la crisis no se produce por falta de regulación y que, de hecho, existe tal cantidad de regulaciones que no hay nadie que las conozca todas y es imposible desenvolverse en un bosque como ése. Puede aceptarse, porque es verdad, que existe una enorme cantidad de regulaciones pero eso no significa que tales regulaciones caminen en la dirección adecuada y, por ello, no puede aducirse la cantidad como prueba de que no está ahí el problema.

Un clásico como Hayek parecía, en este terreno, tener una posición menos extrema: Las regulaciones deben estar ahí para garantizar que todos están sujetos a las mismas reglas -no para tratar de orientar resultados en uno u otro sentido- y para conseguir que haya claridad en el mercado. Claridad significa que quien compra o vende sabe qué está comprando o qué está vendiendo. Si volvemos a la crisis de 2008, no podemos olvidar que muchos de los inversores en Lehmann Brothers no eran inversores que buscasen alta rentabilidad y asumiesen alto riesgo sino que buscaban inversiones seguras. Cuando los gestores de esas inversiones se encontraban con una triple A que se estuvo manteniendo casi hasta el momento mismo de la quiebra, estaban actuando correctamente de acuerdo con la información de que disponían. ¿Realmente es sostenible que las regulaciones no tienen nada que ver con los motivos de la crisis?

Cierto que no es el único -aunque no creo que pueda negarse su papel- y el autor entra a fondo en otros temas clave como, por ejemplo, las prácticas bancarias, cómo y por qué han evolucionado así esas prácticas y cómo y por qué era de todo punto previsible que una crisis como ésta estallase.

Para concluir, las partes dedicadas a las etiquetas de la onda políticamente correcta y a cómo se venden determinadas barbaridades para justificar recortes en la libertad individual me recordaron a otro libro y otro autor, “El conocimiento inútil” de Revel y la frase con que lo abre: “La primera de las grandes fuerzas que mueven el mundo es la mentira”.

En suma, muy recomendable aunque si alguien, medianamente informado, se salta los dos primeros capítulos no pasa absolutamente nada. Podrá dedicarles más tiempo y atención a los siguientes y le valdrá la pena.

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